Our StructureLa CCIM fomenta un enfoque positivo de la migración basado en las Enseñanzas Sociales Católicas que insistentemente abogan por la dignidad del ser humano, sea cual sea su estatus de inmigración, por el respeto de su trabajo y de sus derechos y por valores eternos como la unidad familiar, la solidaridad y el bien común. Bajo la dirección del Comité Ejecutivo de la CCIM, las prioridades y formas de la línea política de la CCIM quedan configuradas por los miembros y personal operativo de la CCIM, quienes plantean las cuestiones concretas, recaban información y dan perspectiva. La CCIM hace de portavoz de sus miembros, socios y personal de terreno, obrando directa y activamente, especialmente en debates internacionales y regionales, y en una serie de iniciativas y procesos de decisión que influyen en la vida de las personas desarraigadas. Con oficinas estratégicamente basadas en Ginebra (sede), Bruselas y Washington DC, la CCIM ha venido estrechando fuertes vínculos con instituciones internacionales, tales como la Comisión Europea, el Consejo de Europa, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), y asimismo con representaciones gubernamentales, con otras organizaciones católicas y con entidades de la sociedad civil. Así es como la CCIM viene a ser para sus miembros y el personal del mundo entero una valiosa fuente de información sobre la evolución de la migración internacional, y a la vez un efectivo defensor de la causa de los emigrantes y refugiados a quienes atiende. Con especial dedicación, la CCIM obra por mejorar la protección de los refugiados, los desplazados internos y los emigrantes, centrando sus esfuerzos en los más vulnerables. La CCIM es una de las organizaciones que abogan a escala internacional en pro de soluciones duraderas, especialmente el reasentamiento, para los refugiados y demás personas desarraigadas, supervisando las reformas de Naciones Unidas de los mecanismos y estructuras de los derechos humanos que atañen a las personas desarraigadas, y dando a conocer los planteamientos nacionales específicos de sus miembros en sesiones del Comité de las Naciones Unidas sobre Trabajadores Migratorios. La CCIM se ha involucrado decididamente en el debate sobre migración y desarrollo desde aquel primer Diálogo de Alto Nivel sobre Migración y Desarrollo, que celebró la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2006; la CCIM sigue desempeñando a la vez un papel unificador en la promoción de la participación y de los planteamientos de la Iglesia y la sociedad civil en el reciente y anual Foro Global sobre Migración y Desarrollo. La CCIM obra para expander y capacitar la red de quienes abogan por un enfoque basado en los derechos mediante investigación y colaboración con los miembros de la CCIM y demás plataformas y socios, especialmente la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE); las Organizaciones Cristianas contra la Trata de Seres Humanos (COATNET); la Coalición de Organizaciones Católicas Contra la Trata de Seres Humanos; el Consejo Europeo para los Refugiados y Exiliados (ECRE); InterAction; el Consejo Internacional de Agencias de Voluntarios (ICVA); la Plataforma Internacional de ONG sobre la Convención de los Trabajadores Migratorios, la Plataforma para la Cooperación Internacional sobre Migrantes Indocumentados (PICUM); y el Consejo para los Refugiados de EE.UU. El trabajo político de la CCIM materializa un enfoque de la migración basado en los derechos de las personas, identificando oportunidades de financiación en el mundo entero, lo cual puede lograrse gracias a los miembros y al personal de terreno de la CCIM. Habiéndose claramente definido cuáles son los objetivos, las CCIM procura intensificar sus propios esfuerzos operativos y su comunicación ante oficiales gubernamentales y donantes, haciendo hincapié en aquellos sectores en que la CCIM ofrece mayor pericia operativa: soluciones duraderas para refugiados y desplazados internos; servicios especializados para personas en situación de extrema vulnerabilidad (especialmente mujeres, niños, familias con dificultades y supervivientes de la tortura y el trauma); programas de lucha contra la trata y rescate de las víctimas; capacitación de socios locales, cooperación técnica con los gobiernos; y respuestas ante situaciones de emergencia.
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